Después de vaciarte entera,
decidí sorber tus ojos para que no vieras de noche.
Al inflamarse tu pecho,
ví como respirabas,
y cómo tus pezones suspiraban mi deseo.
el platillo principal de este festín.
bebíme el entorno de tu estómago,
me regodeé en los muslos, en la cintura.
Decidí explorar,
desenterrar lo oculto de tus párpados
y degusté tus pestañas
hasta que quedaron desnudas tus pupilas,
abiertas de par en par,
que se fijaron en el techo cubierto de certezas.
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